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jueves, 16 de enero de 2014

JUAN GELMAN - Paulina Movsichoff


Qué hacer con el exilio
si vos no lo habitabas
con esa luna que aullaba como loba
preguntándote por las otras cuestiones del violín
Cómo podríamos haber pasado los días sin tus versos
que el viento escribía
en calles donde la libertad era una pobre sombra ametrallada
Por fortuna allí estaban tus palabras
rojas de llamaradas 
su marea arropando la esperanza
“llena de símbolos y de árboles”
Y Dios abría el cielo
se disfrazaba de humano para encontrarte
acodado al mostrador de algún boliche
de esta ciudad que aún no se ponía los pantalones largos
tratando de entender ese gotán que le explicaba
cómo esa mujer podía parecerse a la palabra nunca
ya que él era un pobre eterno que habitaba los siempres
Aquí la Cruz del Sur está asustada
porque no podrá ponerse de almohada  tu poema
Pero andarás en tu candor de huesos
alumbrando guitarras con tu canto
Porque “¿quién dijo hasta aquí el hombre, hasta aquí no?”
Vos encendiste el amor para que dure
Igual que el de aquel Cholo que quería “besar al cariño en sus dos rostros” 

lunes, 10 de enero de 2011

María del Sol- Paulina Movsichoff


A María del Sol Colombres



Antes de que vinieras
mi dolor era un muro
una llaga constante me quemaba las manos
Antes
Cuando las cosas eran lenguas dormidas
y la brisa jugaba a esconderme sus peces
Hubo trenes nocturnos entre rieles de miedo
fugaces mariposas que buscaban la puerta de la luz
De pronto tú llegaste
y fue como si un agua me brotara del pecho
como un rumor de pinos
como memoria de jazmines
Movimientos de astros que soñaron tu historia
entre duendes lejanos
países de leyenda
frágiles paraísos hermanos del asombro
Desde entonces la fuente
los signos de la noche
las madejas del día
Desde entonces
la abierta claridad de mis fronteras
Voy siguiendo tu huella de rocío
tu gira-sol que tiembla en el crepúsculo

Onírisis

martes, 31 de agosto de 2010

Sed que de ti me acosa- Paulina Movsichoff


Pájaros que inventaste en mi alma
sólo para verlos morir
Señora taciturna
dame la sombra de tus vientos
enrédame en el cometa de tu luz
Señora sangrante en mi costado
ayudando a vivir a los tigres de la memoria
a los dinosaurios de la sol edad
Estrella fugaz en los rincones del deseo
Un día llegaste hasta mi puerta
me miraste con tus ojos en donde
la felicidad era una abeja fabricando sus ocultos panales
me sonreíste con tu boca
en donde bailaban los desiertos
Poesía Señora
no me dejes
Contémplame desde esas alturas en que moras
paséame por tus galaxias
llévame con tu nave cantando en los espacios
dame un lugar en el capullo
con que enciendes tus sedas


Onírisis- Torres Agüero Editor

domingo, 11 de julio de 2010

Antaño- Paulina Movsichoff



Teníamos los perfumes / y las tardes
en que dábamos vueltas por la plaza / buscando
la mirada de los muchachos / Esa caricia
oculta que recorría nuestro cuerpo / desordenaba el aire
dormido de deseo / El crepúsculo llegaba
maduro de campanas / De aguaribayes
lentos que cantaban sus íntimas
congojas / Era dulce
sentarse debajo de su canto / Los vestidos
de pálidos colores dispersaban aromas /
incendios de pájaros fugaces /
Cada vez que pasabas a mi lado / tu boca se
encendía de sonrisas / y mi corazón
no cesaba de reverdecer

Confesiones del relámpago

domingo, 4 de julio de 2010

Sacerdotisa- Paulina Movsichoff


Despierto entre los árboles
el cántaro vacío
la sed caminando mis entrañas
Cuándo me será dado escuchar la voz
celebrar los antiguos rituales
Las ancianas pasean sus manos
sobre mi desnudez
Las sonajas hieren el aire
Pero la guirnalda me fue dada
mientras cantaba el fuego
Mi lengua siente ahora el fuego del cuchillo
la abertura por donde florecen las palabras aún no dichas
Entonces sabré desatar los lazos de mi corazón
y subiré la montaña florecida
Llegarán de todos los caminos
a despertar el gran pájaro
Bailaré bailaré
El lucero de la mañana me será entregado
antes de que los ríos se conviertan en sangre


Onírisis- Torres Agüero Editor

sábado, 5 de diciembre de 2009

De la infancia




De la infancia me queda algún perfume
la claridad de un cielo
una tristeza
Racimos azules en la siesta
invitando al ensueño y la leyenda
El cristal derramado de algún río
o la tarde remota de las sierras
De aquellos años traigo este silencio
que se desangra a veces en poemas

Donde habite la luz- Bs.As.,1975

sábado, 21 de noviembre de 2009

Dos poemas- Paulina Movsichoff

Hubo una lluvia que encendió tu nombre
Pero sé que no hay siempres
La tarde remonta sus derrotas
como la despedida de un naufragio
Un agua espera detrás de tu mirada
Rebalo hacia mi sombra
entorno el corazón con un olvido
En la memoria
un eco
se empecina

*

Dibujo una alegría
me canto algún asombro
me cuento una esperanza
A la espera de trenes
que lleven a tu centro


Adentro hacia los nombres-Editorial Penélope- México

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Despedida

A la memoria de Jaquito Dulfano, amigo del corazón.

Ahora que saludas
con una mano agitándose
detrás de la tristeza
sumergido en esa ola que te arrastra
mientras revives el zumbido tierno de los pastos
de cuya fiebre no terminaste nunca de curarte

Ya tu patria no será esa trama ardiente
de dos lenguas
ni el desamparo que bautizaba tus ojos
para empujarte a los despeñaderos del encuentro

Tal vez tanto amor ha sido inútil
pues no alcanzaste a descifrar las sílabas
que la lluvia se empeñaba en borronear
ni el zumbido de las abejas en el vibrante mediodía

Ahora que la nostalgia tal vez no pueda tocarte
tal vez escuches el insaciable latido
que tejieron tus adorables criaturas
para que te sirviera de cobija
en ese paraíso en el que vas la deriva
como un nocturno mar desnudo de sentido

lunes, 31 de agosto de 2009

Destierro- Paulina Movsichoff




Cuando llegaba la lluvia
yo conversaba con el árbol
mientras Mozart desataba la tarde
desengañaba lirios placenteros de sombra
La soledad iba y venía
con su aire de cigarra encadenada
me miraba a los ojos
como un amante que ha olvidado las preguntas
El tiempo jugaba al ajedrez con la tristeza
y el mar se sentaba en mis rodillas
se enroscaba en mis senos para encontrar sus peces
La ciudad fatigaba sus señales
caminaba a la noche con pálidos fantasmas
que perseguían niñas a orillas del deseo
Entonces respiraba adentro de mis nombres
desenredaba pájaros en mitad de la ausencia
Cuando llegaba la lluvia
yo me acercaba a tus fronteras
Pero tú edificabas los muros del destierro



Onírisis- Torres Agüero Editor

viernes, 21 de agosto de 2009

Una ciudad en donde el viento- Paulina Movsichoff




Oh, Paraíso
de llagas implacables


Pablo Neruda


Una ciudad en donde el viento
lamió la muerte de las piedras
El aire transitaba su caracol dormido
se refugiaba en el jade de las máscaras
volvía a llamar a los guerreros
para encontrar la clave de la lluvia
No era sólo la sangre
Era la frágil llama
el ancestral dulzor de la mazorca
la flor que convocaba el secreto del canto
Yo caminé los rumbos de la milpa
el fuego verde del maguey
las veredas ardientes custodiadas por Chac
No era sólo la muerte
Eran el mar y sus racimos
flechas de agua que encendían mi cuerpo
y lo dejaban fresco
como una lámpara
Lugar de golondrinas
de la gracia huidiza del venado
Centro Ceremonial en donde las palabras
despertaban callados señoríos
y eran nuevas
y antiguas
Allí pude acunar los nombres dolorosos
y de nuevo fue mía la mañana
Allí toqué la llaga
y sin embargo
pude volver a la sonrisa de unos pies diminutos
trajinando el verano
subiendo por las altas veredas de los sueños
aleteando la infancia como una cascada milagrosa

Adónde se marchó tu estación vagabunda
Qué silencios me toca descirar con tu ausencia



Onírisis- Torres Agüero Editor

martes, 11 de agosto de 2009

El amor era el bosque más frondoso Paulina Movsichoff



El amor era el bosque más frondoso
y en sus lianas estallaban los cuerpos
como en aquella despedida que nunca terminaron de inventar
Por allí se colaban los insomnios
saciados de extraviarse en los desiertos
el deseo extendía en la espesura su cabellera de imposibles
Pero quién era esa muchacha que llegaba
de la entraña de loto de un relámpago
la que estiraba el canto por las tardes
para que abarcara la brevedad de un nombre
la que aprisionaba en su sangre aquel coro de orquídeas desbocadas
y sabía encender sus brillos en la penumbra más recóndita
La que volvía del revés los anhelos para encontrar el dibujo de la urgencia
y se atareaba en los minutos postergando para más tarde el desconcierto
La que no se acurrucaba junto a la pregunta
Sino que salía a cabalgar con a ella por las planicies de la paciencia
o bien la pastoreaba como a una dócil furia
en praderas donde la luz adquiriría la exacta consistencia de su lucidez
Quién
Pero quién era
Esa muchacha agua
Esa muchacha fuego
Esa muchacha viento
La que llevaba en su herida la errabundia de todas las pisadas
Sabrás decir quién era
Por entonces
el amor era el bosque más frondoso



De Confesiones del relámpago

martes, 4 de agosto de 2009

Variaciones para una espera- Paulina Movsichoff



El tiempo estrenaba ojos de perro para esperar tu nombre
o se enfundaba un traje de astronauta
como si se aprestara a descubrir la respiración de Bach en el huidizo esplendor
[de algún planeta
A veces llegaba con sus bolsillos de geranio
a encender con preguntas los rincones
que luego ensuciaría la ceniza
Su acento delataba infatigables travesías por puertos
donde el adiós entreteje el mimbre de su historia
Pero el tiempo se esmeraba en enseñarme a escribir tu nombre
con la tinta que a veces utilizan los perdones cuando tratan de distraernos del
[silencio
Yo lo esperaba con mi santo y seña
derramaba mi sombra como una hoguera en pleno campo
para que allí tendiera a descansar sus intemperies

viernes, 31 de julio de 2009

Señora- Paulina Movsichoff

Esta vez quiero hablarte
como cuando era niña
y ahuyentabas los miedos de la noche
como cuando me colocabas
el delantal y el beso
y eras coraza y magia
el pan infatigable de las horas

Mamá
yo he ido viendo
cómo te ocnversaba la ternura
los lugares más hijos
los abrazos más alas
Cómo te iba llenando de ramas y paciencia
hasta ponerte el corazón a punto
Una vez muchas veces
la soledad se te subió a los ojos
y tus manos tantearon la derrota
Peo vos le opusiste caparzazón de días
silueta de mañanas
y no pudo vencerte

Ahora te paseas en mi jardín de ausencias
por la espiga que anhelo y me equivoca
por la ola que esquivo y que me inunda
Los años han pasado
Quizá ya estés sintiendo su llama dolorida
En esa larga uta yo me busco
y me encuentro
Yo me encuentro
y te busco


Onírisis- Torres Agüero Editor

sábado, 25 de julio de 2009

A un viento donde- Paulina Movsichoff




Nunca escribirás como ellos quieren
nunca harás girar tu corazón medusa
con hilos de tormenta
ni ovillarás tus miedos al pie de las madréporas
nunca mirarás por el ojo de buey de aquella lluvia
Sin embargo
podrás dormir en algazules
comunicarte con la hiedra
imaginar certeza de columpios
Nunca podrás con la tristeza
sin embargo
ella desplegará todas tus velas
te hará llegar a un viento donde


Onírisis- Torres Agüero Editor

La lucecita- Paulina Movsichoff

La lucecita de mi corazón
agoniza en relojes
en tibias madrigueras
cree en la ociosidad de los espejos
La lucecita de mi corazón
se enciende
se apaga como si durmiera
entre agapantos
acecha a los tigres de la madrugada
La lucecita de mi corazón
corretea milagros
recita sus conjuros
espera
como si pensara en otra cosa

sábado, 18 de julio de 2009

Los días otros- Paulina Movsichoff

De aquellos días ni una vieja costumbre
ni la piedad con que sahumábamos tanta desolación aún no experimentada
De aquella mesa
ni una migaja para probar
la imposible reconstrucción del tiempo
y esa curiosa manera de anochecer
que tenían nuestros cuerpos encendidos por el vino
La tarde se miraba en la ventana
mientras la lluvia extendía su reinado
espacioso de esperas
Las soledad era un navío que no nos resistiámos a abordar
Y yo sostenía ente mis manos
esa tela donde un rostro
-como el de Cristo - nunca pudo borrarse


Las mareas ardientes

jueves, 9 de julio de 2009

Testarudez- Paulina Movsichoff

De tanta vida moriré una tarde
de tanto haber amado la memoria del siempre
Pude habeme perdido en mi oficio de llantos
en los ojos que llegan que se van que no vuelven
Hoy conjugo la calma
sé sumar la esperanza
restar las amarguras
Voy y vengo a tu pecho con resplandor de días
plumereo las sombras que llegan cabizbajas
Todo en orden ahora
A media voz se me insinúa un pero...


Adentro hacia los nombres- Editorial Penéolpe- México, 1980

Cadáver con mundo- Paulina Movsichoff

Su cadáver estaba lleno de mundo

CÉSAR VALLEJO


A Miguel Zavala Rodríguez, en el 69 aniversario de su nacimiento y a 33 años de que fuera acribillado en plena calle en presencia de sus dos hijas pequeñas y de que viera cómo llevaban a Morris, su mujer, que nunca más apareció

Adónde se llevaron tu ternura con pecas
tu fervor incansable en qué tierra descansa
Quiero llegar hasta tu sueño
tocar con este llanto tu amor que no termina
Aquí la vida cuesta
y se muere mil veces en medio de las sombras
Aquí haces mucha falta con tu fusil de días
con tu pecho indomable para todo lo humano
Te recuerdo sonriente
de la mano del viento
derrochando la tarde para sorber la dicha
y ahora ya estás lejos dejándonos a oscuras
en este abecedario de derrotas
Pero es tu afán de mundo lo que sigue latiendo
el canto que encendiste con retazos de día
No pudieron vencerte
Tu resplandor ya salta en busca del futuro


Adentro hacia los nombres- Editorial Penélope- México, 1980

lunes, 6 de julio de 2009

Claroscuros- 2- Paulina Movsichoff

Uvas sedientas me quitan el resuello, se aproximan para contarme de inútiles mañanas. Pero allí están los pies de la intemperie. El desprecio que se viste con los ropajes de la autoridad. Baúles encendidos por los cuatro rumbos extienden sus brazos para atraerme hacia sí. Sin embargo la misión está cumplida y salgo como una patena al mediodía empapado de sangre. Cada sangre llega al lugar de su reposo, dicen los más antiguos, pero la tuya aún se envuelve en los lienzos del delirio.Tlalzéotl canta, se despoja de su piel abrasada y me la regala. Con ella confeccionaré una carpa donde puedan alojarse los intentos. Los artífices han partido. Pero ya vendrán los cantores, los mismos que traen espejos relucientes y lágrimas pulidas para atraer la sabiduría. Si desdeñas la piedra llegarás a la fiesta de los mercaderes y perderás tu sitio junto a la cuchara de fuego. Tlalzéot, escucha a tu penitente hija. Ella sólo tuvo cabelleras delicadas y mordiscos suaves. Ella apreende a seguir los consejos de su desnudez.


Todo aire es danzable- Torres Agüero Editor

Señas de identidad- Paulina Movsichoff

detrás de mis ojos
arden las palomas de
otras lluvias
puertos
de otras melodías
más allá de mis pasos
el blando caminar
por otros tréboles
las horas de aquella
imprevista llama
Tal vez yo no sea
otra cosa
que aquel demorado
único
resplandor