martes, 7 de abril de 2015

DIARIO DE UNA AUSENCIA

A veces daría no sé qué por hablarte, por correr a encontrarte como antes. No sé qué nos pasó. Por qué mentiste tanto y me dejaste prendida de esas palabras que eran sólo humo. Tal vez fui yo quien te fabriqué para rendir el último tributo al amor. Pero a veces me acuerdo de tu risa, de los lugares que recorrimos juntos y sé que no hay, no habrá olvido. Quiero decirte mil cosas pero me atropello y me quedo  con las manos vacías y el alma enganchada en la pregunta de dónde estarás, qué harás, por qué ya no has vuelto. Me parece casi imposible que hayas olvidado esas horas cuando la vida cantaba. Y me rebelo ante la idea de ya no volver a verte. En la calle las hojas caen. Recuerdo cuando viajábamos por el otoño. La vida era plácida entonces. Y yo era como una niña que acabara de descubrir el amor.

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