sábado, 18 de julio de 2009

Los días otros- Paulina Movsichoff

De aquellos días ni una vieja costumbre
ni la piedad con que sahumábamos tanta desolación aún no experimentada
De aquella mesa
ni una migaja para probar
la imposible reconstrucción del tiempo
y esa curiosa manera de anochecer
que tenían nuestros cuerpos encendidos por el vino
La tarde se miraba en la ventana
mientras la lluvia extendía su reinado
espacioso de esperas
Las soledad era un navío que no nos resistiámos a abordar
Y yo sostenía ente mis manos
esa tela donde un rostro
-como el de Cristo - nunca pudo borrarse


Las mareas ardientes

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