domingo, 25 de abril de 2010

Las islas de la oscuridad- Paulina Movsichoff


I


La hoja se aposenta en el vaso. Ella bebe su agua como si fuera el elixir que pudiera llevarla a los caminos que un día abandonó. Sus pies se apresuran para alcanzar al canto, pero éste tiene talones alados y por ahora no la necesita. Sin embargo ella sabe que su corazón tiene aposentos que podrían alojar sus intemperies. La anciana le ha aconsejado que detenga sus palabras y que desate sus manos para que puedan recibir los días. Le ha dicho que su cuna estuvo en las estrellas y que para volver a ellas debe servir en las mansiones de los hombres. La piedra baila una melodìa que sólo podrá escuchar si respeta los pactos del silencio. Una flecha atraviesa las islas de la oscuridad y se clava en el árbol donde crecen los frutos de las revelaciones.



II


El agua brota de manantiales enigmáticos. Un trozo de corazón flota en el aire y alarga sus brazos para alcanzar la pregunta aún no formulada. Mientras tanto el arca atraviesa océanos indescriptibles, rebeliones que esperan el amanecer como teas ardientes. Pero ya el Oráculo se prepara para dar la respuesta y ella se desnuda para danzar a su alrededor. El trueño ensaya sus señales y entretanto las horas huyen por los agujeros del humo. Cuando amanezca deberá alcanzar la cuarta montaña. Allí se encuentran los caminos del polen, los deseos perdidos que aún esperan que alguien se apresure a recogerlos. El viento le regala el anillo que hace visibles las maquinaciones de la razón.

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