jueves, 6 de agosto de 2009

Para siempre- Paulina Movsichoff

Yo te quiero pero no puede ser ya no estoy sola como antes voy por las calles conversando bajito con vos te digo que soy feliz que mi cuerpo está colmado ardiendo en regiones desconocidas en donde cantan los pájaros y no hay otoño como ahora y los árboles siempre son verde luminoso vivo de nuevo con esta dulzura que es tu presencia la quieta insinuación de tu vida en mi vida de tus latidos adentro de los míos aunque pero nada de eso quiero pensar en esta tarde que se me ofrece para disfrutarte como un regalo como una alegría a la cual aún nadie le ha puesto trabas ni límites que por nadie ha sido conocida de modo que en este momento sólo contamos vos y yo yo caminando por las calles como una autómata transitada enteramente por esto que no me permitirán que sea futuro pero mejor dejarlo para después porque mientras tanto.
Y ahora que llegué a la oficina y te veo miro la expresión de tu rostro tus ojos asustados tu boca apretada me pregunto si sos el mismo que me ha regalado estrellas errantes cruceros hacia islas lejanas llaves para encontrar el oculto tesoro que siempre andaba buscando en mis días sonámbulos en mis noches desgarradas de insomnios y constelacionesy jugás con el llavero y te miro y nada nos decimos porque yo ya lo sabía y vos sabés que yo lo sé pero también intuís que no me resigno y siempre habrá una grieta que me lo recuerde un cráter oculto un campanario doblando a difuntos y a pesar de todo busco el pan abierto de tu risa pero no lo encuentro porque estás escribiendo un número en un papelito y yo sé lo que eso significa pero de nuevo nos vamos olvidándolo todo y vos me decís tendido aquí a mi lado que habrá un tiempo nuevo en que quepamos vos y yo y me pongo a imaginarlo sobre tu pecho desnudo aunque sepa que no es cierto la lluvia cuchichea detrás de la ventana y miro este cuarto donde tantas veces nos amamos sólo que ahora me parecen pocas donde yo solía escribirte poemas mientras vos dormías y luego el despertarte y volvernos a encontrar en esas cavernas húmedas en un éxtasis de pinos en travesías hacia lo más hondo de mis vísceras y de tus desalientos pero de pronto te acordás del papelito y me decís nuevamente que tenemos que irnos y yo me dejo llevar y ahí está él con su guardapolvo blanco diciendo que me tienda en la camilla él que decide la vida o la muerte de un plumazo y luego los dos hablándome tratando de convencerme y yo los miro con odio sintiendo piedad por mí por lo que quieren arrebatarme y también casi dispuesta a admitir que tienen razón y que cómo podré sobrellevarlo sola mis padres no querrán escuchar nada si hasta es probable que me echen de casa adónde ir cómo mantener esto que para todos será una locura y entonces lo pienso mejor y digo sí bueno a qué hora y a la salida me invitás con un whisky y no me importa que me vean llorar en el boliche y ya en casa me abrazo fuerte a mi oso Curutí y me duermo frágil y desarmada.
Y esta mañana hace un frío de los mil demonios y me levanto pensando que ya estarás con el Peugeot en la esquina y de nuevo el ascensor que nos conducirá a ese delantal blanco y a esa camilla.
Ahora estoy aquí sin saber cómo ni por qué pero aquí con vos hijo mío para siempre te salvaste por un pelo y te canto bajito y te estoy haciendo barcos de papel caballos azules inventándote ríos y montañas para cuando nazcas para cuando te pueda decir hijo y nada más porque todo lo otro ya quedó olvidado ante la certeza de tu presencia estoy segura de que lo demás lo iremos arreglando.

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